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INFANCIA Y ADOLESCENCIA:

Durante la infancia y adolescencia las necesidades y cómo expresamos lo que sentimos se realiza de forma diferente a como lo hacemos en la edad adulta. Por ello es importante prestar atención cuando el niño o adolescente presenta un caracter contínuamente irritable, problemas para dormir, pesadillas, inquietud, malestar físico ante determinadas situaciones, desobediencia…

En determinadas ocasiones, unas pequeñas pautas y ayudar a los padres por qué tienen esas conductas y qué hacer ante ellas, es básico para mejorar la relación con nuestros hijos y crecer emocionalmente de manera sana y equilibrada.

Las principales áreas de trabajo son: Problemas de aprendizaje y atención, comportamiento, miedos, control de esfínteres (enuresis y encopresis), procesos de separación y de duelo por pérdidas,  Ansiedad y depresión, conflictos familiares,  Autoestima baja…

JÓVENES Y ADULTOS:

-         Ansiedad, estrés, depresión, miedos, fobias, cambios, adaptación, relaciones sociales  ( familiares,laborales, amistades…)
-         Pareja: comunicación, insatisfacción sexual, hijos, sexualidad.
-         Separación, duelo por pérdida
-         Mejora de la Autoestima
-         Habilidades sociales
-         Crecimiento personal
-         Aprender a conocer y manejar nuestras emociones…

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