¿Puedes cambiar a tu pareja?

Información enviada para el Artículo publicado en la revista “MIA” nº 1391 del 22/5/2013.

Parto de la base de que NO puedo cambiar nada en mi pareja. Los cambios son personales y porque cada uno de nosotros decidamos hacerlos porque entendemos que ganamos algo, que es bueno para nosotros. Cuando decidimos hacer un cambio porque nos lo piden, exigen, amenazan…pero no es por voluntad propia ni veo claro lo que gano, antes o después vuelvo a mis ideas y costumbres una vez conseguido el objetivo o simplemente no lo hago.

En una pareja, para que sea sana y evolucione, las adaptaciones y cambios son necesarios, pero siempre que sean consensuados, las 2 partes entiendan que salen beneficiadas, que eso es lo que realmente quieren y que no hay chantaje o coacción.

Es una utopía pensar que tenemos el poder de cambiar a las personas o que con el tiempo lo conseguiré y modelaré a mi gusto. Aquí plantearía quién tiene realmente el problema, ¿ la pareja o yo que elijo estar con una persona que no me gustan X cosas ni van conmigo?.

Volvemos a la base: lo que elijo, la capacidad de comunicación, de respeto y negociación de conflictos.

Todas las situaciones son relativas, puedo, como decía, pedir cambios y explicar cómo me afectan, pero no puedo obligar; así que en las situaciones siguientes, cuando se pone SI, no quiere decir que yo pueda cambiarlo, exigirlo y que mi pareja tenga que hacerlo, sino que puedo negociar porque influye en el buen funcionamiento de la pareja.

EJEMPLOS DE ALGUNAS SITUACIONES

– Su familia: NO. Cada uno somos responsables de la relación que queremos mantener con nuestra familia de origen. Importante que cada uno ocupe su lugar y no se mezclen cosas.Cuidado con no caer en “todos los domingos hay que comer con mis padre, tomar café o siempre de vacaciones con ellos”. Eso si termina perjudicando a la pareja.

– Las relaciones sexuales: SI como negociación y comunicación de gustos, deseos… NO si no le gusta o apetece cierto juegos sexuales o experimentar ciertas situaciones que sienta que pueden afectarles física y/o emocionalmente.

– Las tareas domésticas: SI. Compartir y repartir en el cuidado y mantenimiento del espacio común de convivencia. En caso de negativa, proponer alternativas o cambios de tarea.

– Sus amigos: NO. Cada parte tiene derecho a conservar sus amigos. Es necesario tiempo para todo, pareja, amigos..

– La forma de vestir: NO, ¿por qué me hago responsable de la forma de vestir de mi pareja? Puedo negociar en ciertas situaciones ir acorde con la circunstancia, pero el resto…

– Gustos de ocio: NO. Respeto a los gustos particulares. Buscar los momentos y espacio de no interferencia. Si hay puntos comunes de ocio y compartir, el resto no tienen porqué. El problema surge cuando no se comparte y sólo hay tiempo para lo personal. Piensa cuando os conocisteis ¿qué compartíais y con qué frecuencia?

– Su carácter de base: NO si para el/ella no es un problema. Si es carácter de base se supone que cuando lo/la conocí ya era así ¿no? ¿Por qué me molesta ahora?

– Tener un hijo: NO. Es una responsabilidad muy importante para toda la vida  como para tomarlo a la ligera. No puedo obligar a nadie a tomar esa responsabilidad si no se quiere o no está claro. Cuando una de las 2 partes ha cedido sin realmente quererlo, lo habitual es que la pareja se resienta.Si tu pareja no quiere tener hijos a lo mejor te tienes que plantear que no es la pareja adecuada para formar la familia que tú quieres y necesitas.

– Que sea tu confidente / buscar beneplácito a todo: NO. Una pareja no está para decirnos sí a todo para sentirnos bien, es un problema personal y nuestra pareja nos dará su opinión. Si pido que me diga solo lo que quiero oir y el resto no…¡tienes un problema importante!

– Que le gusten tus amigas: NO. Te tienen que gustar a ti que para eso las elegido tú. A veces es como intentar mezclar agua y aceite; mejor disfrutar de cada uno por separado.

– Hacerlo todo juntos: NO. En la pareja también es necesario tiempos para hacer cosas solos, con amigos o familiares. Respeto a tiempos de pareja y personales. Imprescindible el equilibrio.

– Su sinceridad, lo que comparte verbalmente con la pareja: NO. Puedo pedirle lo que me gustaría; que compartiese ideas, opiniones, sentimientos, proyectos, que nos diga la verdad…pero la realidad que es hará lo que quiera. Podremos pactar sinceridad por ambas partes, pero no depende de nosotros que lo cumpla, si es responsabilidad nuestra decidir qué hacemos cuando se rompe el pacto y aparecen engaños.

– Cómo usa el dinero: SI/NO. En pareja, mientras la parte común, estipulada o lo que cada pareja haya acordado, el resto, cada uno de vosotros tenéis derecho a dedicarlo a cosas particulares siempre que no interfiera ni perjudique a la estabilidad económica de la pareja o estructura familiar.

– Sus ideas políticas/religiosas: NO. Se puede pactar respeto y que sean opiniones, no una lucha de convencimiento. Son opiniones y pueden variar, pero cuando uno decida. Tampoco puedo imponer, se convertiría en “poder” y es un juego peligroso.

– Cómo gestiona su estrés y ansiedad: SI. Hablar, que se de cuenta de cómo reacciona, qué hace diferente en esas situaciones y especialmente el que no seamos el “saco” de descarga de la tensión. Cada uno debe de aprender a gestionarlo, principalmente por las consecuencias físicas y emocionales.

– La toma de decisiones: NO. Decisiones que afecten a ambos consensuadas, aunque la idea o proposición, evidentemente, parte de uno de los 2. Es normal que la tendencia sea hacer lo que quiero cuando quiero, pero cuando decido compartir…tengo que aprender a negociar.

This entry was posted in Sin categoría. Bookmark the permalink.

Comments are closed.